GUÍA · 2026-10-29 · 9 MINUTOS
Un terremoto no se predice: qué haces durante la sacudida y para qué sirve el kit
España no es zona de ocurrencia de grandes terremotos y aun así registra entre 1.200 y 1.400 al año. El daño lo decide lo que haces en los primeros segundos y lo que tienes a mano después.
Cuando el suelo empieza a temblar no hay aviso previo. No suena una alarma, no vibra el móvil y ningún detector de casa te va a decir que viene un terremoto. Protección Civil lo formula sin rodeos: no existe actualmente ningún método capaz de predecir el tiempo, el lugar y la magnitud de un terremoto. Un kit de terremoto no se prepara para avisarte, se prepara para las horas siguientes, cuando la luz se ha ido, el gas puede estar abierto y el edificio de al lado ya no es habitable.
El riesgo real de un terremoto en España
España no es zona de ocurrencia de grandes terremotos. Eso tranquiliza y explica poco. El país sí tiene una actividad sísmica relevante, con sismos de magnitudes inferiores a 7,0, exceptuando los registrados en la falla de Azores-Gibraltar, los de 1755 y 1969, capaces de generar daños muy graves. Para ponerlo en escala, se considera que el mayor terremoto ocurrido ha sido el del 22 de mayo de 1960 en Chile, de magnitud 9,5. Cada año se registran entre 1.200 y 1.400 terremotos en la Península Ibérica, y la mayoría son pequeños: unos 760 de magnitud 2,0 a 2,9, unos 110 de 3,0 a 3,9, unos 5 de 4,0 a 4,9 y uno de 5,0 o superior cada 3,5 años.
La península Ibérica está en el borde suroeste de la placa Euroasiática, en su colisión con la africana, y la fractura que más afecta a España es la de Azores-Gibraltar-Túnez. También hay sismos en el interior de las placas, alejados de sus límites, como en el norte de España. El Plan Nacional de Vigilancia Sísmica sitúa en la zona de Banco de Gorringe y Golfo de Cádiz el mayor episodio reciente: el terremoto de 1969 al sureste del Cabo de San Vicente, de magnitud 7,8 e intensidad máxima de VIII-IX. La otra cara es la montaña: el terremoto de Andalucía de 1884 provocó desprendimientos en Málaga y Granada. La norma de construcción sismorresistente en España es la NCSE-02, aprobada por el Real Decreto 997/2002, de 27 de septiembre: la primera defensa es el edificio donde estés cuando llegue.
Los primeros segundos, que son los que cuentan
El IGN y Protección Civil coinciden: agáchate, cúbrete y agárrate. Dentro de casa, la recomendación de Protección Civil es buscar refugio bajo los dinteles de las puertas o un mueble sólido, como una mesa o un escritorio, o junto a un pilar o una pared maestra, y mantenerse alejado de ventanas, cristaleras, vitrinas, tabiques y objetos que puedan caerse. En la calle el peligro mayor está en la vertical de las fachadas, por la caída de escombros, revestimientos y cristales: dirígete a un área abierta y aléjate de los edificios dañados, los muros y los postes eléctricos. Si vas en coche, quédate dentro del vehículo y aléjate de puentes, postes eléctricos, edificios dañados y zonas de desprendimientos.
Lo que se hace en cuanto el suelo se calma
Aquí el orden importa: las decisiones de los primeros minutos evitan incendios y caídas posteriores. El IGN da una secuencia concreta: cierra las llaves de agua, luz y gas, baja por las escaleras y no uses los ascensores, apaga cualquier fuego que quede encendido, ilumina con linterna y no con fuego, y no entres en edificios dañados. Si te ha pillado debajo de algo, cúbrete la boca y la nariz, evita girarte porque puedes asfijarte con el polvo y golpea con un objeto para indicar dónde estás. Si hay heridos, no muevas a nadie grave salvo que corra peligro inminente. Quédate atento a las réplicas, no uses el teléfono salvo que sea estrictamente necesario y haz caso solo de lo que digan los organismos y las autoridades oficiales.
Protección Civil añade un aviso que parece un detalle y no lo es: utiliza linternas y evita velas, cerillas o cualquier llama durante el temblor o justo después, porque pueden provocar una explosión o un incendio. Con la instalación de gas dañada, esa es la diferencia entre un susto y una columna de humo.
El kit de terremoto, elemento a elemento
La ficha del kit de terremoto tiene 26 elementos, 8 esenciales, y un coste total de 450,70 €. Los 8 esenciales cuestan 229,40 € y cubren casi todo lo que el IGN y Protección Civil piden:
- Los esenciales son linterna frontal LED, 2 unidades, 28 €, batería externa de 20.000 mAh, 39 €, radio de emergencia a pilas, 42 €, guantes de trabajo anticorte, 1 par, 11,50 €, gafas de protección, 8,90 €, botiquín de trauma, 46 €, extintor CO2 de 2 kg, 39 € y manta térmica, 2 unidades, 15 €.
- Por encima de los esenciales, seis recomendados cambian el resultado: casco de obra, 22 €, tirachinas de 5 metros, 14 €, silbato de distress, 4,50 €, bolsa para documentos, 5 €, caja metálica para documentos, 16 € y capa de lluvia impermeable, 26 €.
La linterna frontal deja las manos libres y da luz sin fuego. La batería externa mantiene el móvil y la radio cuando la red se cae. Los guantes anticorte y las gafas sirven para el polvo y las esquirlas. El extintor CO2 es para fuegos pequeños de origen eléctrico, la manta térmica combate la hipotermia y el botiquín de trauma se usa mientras llega ayuda. El casco protege al entrar en un edificio con el techo caído, la tirachinas levanta el mueble que bloquea la salida y el silbato se oye más lejos que tu voz.
La ficha del kit básico de 72 horas cubre lo que un terremoto no cambia: agua, comida y medicación. Si la sacudida te obliga a dormir fuera, el kit de evacuación es lo que sales puesto. Para avisar a la familia con la red caída, mira el kit de comunicación. Todo esto lo cuadras con la calculadora de tu plan, que dice qué te falta según lo que ya tienes.
La costa tiene un riesgo añadido
Si vives o veraneas cerca del mar hay un escenario que no es un terremoto: es su consecuencia, el tsunami. El IGN pide algo muy concreto, tener identificadas las zonas de evacuación accesibles en 15 minutos a pie, porque las carreteras y los puentes pueden estar dañados. Un tsunami puede aparecer por un terremoto lejano que no has percibido, y en ese caso no notas nada hasta que ves que el mar se retira.
Ahí está el segundo error que comete casi todo el mundo: creer que un tsunami es una ola grande que llega y se va. Es una serie de olas que pueden durar horas, y la ola mayor puede ser la siguiente, por eso el IGN pide no esperar a verlo ni a surfearlo. Las señales para evacuar son cuatro: estar cerca de la costa y sentir un terremoto fuerte o prolongado, ver una retirada rápida y evidente del mar, oír un rugido parecido al de un tren, o recibir una alerta oficial. Se vuelve cuando lo dispongan las autoridades. El Plan Nacional de Vigilancia Sísmica recuerda que en los últimos 500 años España se ha visto afectada por al menos 14 tsunamis que han alcanzado sus costas, y que IGN y Protección Civil participan en el sistema de alerta temprana del Atlántico nororiental y el Mediterráneo.